¡Empieza otra edición de la Transpyr Gran Raid MTB! Va a ser mi segunda Transpyr consecutiva, y después de haber sido finisher el año anterior, solo espero que las cosas vayan igual de bien y tener suerte. Confío que para alcanzar mi objetivo, ser finisher, la preparación haya sido suficiente. Este año me acompaña mi primo Javier, que además ha sido mi entrenador personal desde que hace dos años nos planteamos llevar a cabo este reto mayúsculo. El año pasado se la perdió por una lesión (fisura de peroné haciendo el cabra por la montaña) y aunque nos preocupa su rodilla, algo sobrecargada, nuestra esperanza es que aguante y llegar a Hondarribia en buenas condiciones.

Primos Hermanos Team

A diferencia del año pasado, las condiciones metereológicas se presentan como óptimas (al menos para mis preferencias), temperaturas suaves, incluso fresco por las mañanas. No parece que vayamos a sufrir una ola de calor como en 2015, en todo caso nos podemos mojar, pero prefiero el frio y la lluvia al calor extremo. Salimos de Roses en dirección al primer avituallamiento, en Pont de Molins. Es el engañoso comienzo de la Transpyr, rodador, sin desnivel, los primeros 30km son un pequeño “regalo”, que no se repetirá.

A partir de Pont de Molins entramos en un terreno que paulatinamente va ganando desnivel y encontramos los primeros tramos técnicos. La Transpyr es bastante menos rodadora de lo que podría parecer en una travesía de estas características, en la que se cubren 800 km y 20.000 m de desnivel positivo acumulado en tan solo 7 etapas. Antes de llegar a Beuda (km 61), donde se halla el segundo avituallamiento afrontamos unos duros repechos por pista forestal que empiezan a ponernos a prueba.

Con ese chásis… ¡hay que comer mucho!

Después de Beuda y hasta el siguiente avituallamiento nos esperan unos 21km en los que perdemos altura para volverla a recuperar después, fundamentalmente por pistas, pero con alguna zona técnica, como la torrentera pedregosa que encontramos justo antes del puente de Llierca, una espectacular construcción en piedra cuyo origen no se conoce, aunque se tiene noticia de su uso desde el SXIV. Poco después encontramos el primer gran cambio en el recorrido de esta Transpyr con respecto a la del año pasado, como comentaba en esta entrada sobre las diferencias del recorrido este año:

El cambio más significativo en esta etapa es que el tramo más duro, la subida para coronar y empezar a bajar hasta el avituallamiento de Oix, ha desaparecido. De hecho el avituallamiento de la “merienda” en esta etapa ha pasado a situarse en Can Bundancia, y se adelanta bastante. Si en 2015 del avituallamiento de la comida en Beuda hasta el de Oix había 29km, ahora hasta el de Can Bundancia hay solo 22km. Además, antes de juntarse de nuevo los dos tracks a pocos kilómetros de Sant Pau de Seguríes, el track del 2016 realiza un ascenso continuado mientras que el track del año pasado sube y baja, sumando mucho menos desnivel (la mitad).

La sonrisa es de verdad

Tras el avituallamiento de Can Bundancia empieza el primer tramo cronometrado de esta Transpyr. A diferencia de 2015, cuando para las clasificaciones se tomaba el tiempo total de la etapa, este año solo se contabilizarán los tramos cronometrados. En teoría esto permite poder disfrutar mejor del viaje, ya que no estaremos obligados a “darlo todo” más que en estos tramos. Y digo en teoría, porque para los corredores de nuestro nivel… ¡da un poco lo mismo! Aunque no tememos entrar fuera de control horario, nuestro ritmo no da para “dormirse”, y nuestra forma física tampoco da para muchas hazañas con el crono. Así que tras cruzar un riachuelo se inicia el tramo contra el crono que acabará tan solo a 10km de la línea de meta en Camprodón. Se trata de una ascensión por pista, exceptuando un sendero bastante técnico casi al final, de 21km y en la que se ascienden 600m. Aquí veo con cierta preocupación que la rodilla de Javi ya está dando problemas, viéndose obligado a utilizar los desarrollos más cortos posibles para intentar reducir el dolor.

Nuestras monturas a la llegada a Camprodon

No obstante llegamos a Camprodón sin mayores problemas, ¡hemos tardado una hora y media menos de lo que tardé yo el año pasado! El calor y la dureza del tramo que este año hemos evitado (el paso por Orpí) se ha dejado notar. Ahora solo nos queda descansar y recuperarnos bien porque vienen ahora dos etapas que yo considero de las más duras de esta Transpyr.

Transpyr 2016 Etapa 2: Camprodon – La Seu d’Urgell