Después del merecido descanso empezamos el día bastante concienciados de que habrá que tomárselo con calma. Esta segunda etapa es fácil de explicar: dos brutales subidas, la Collada Verda y La Molina, una divertida bajada técnica hasta Alp y desde ahí hasta La Seu d’Urgell en un último y engañoso tramo de 49km que va perdiendo altura pero que está salpicado de estrechos y técnicos senderos, repechos… Los típicos tramos que sobre el papel no asustan pero que luego te dejan un recuerdo duradero.

Salimos de Camprodon y enseguida empezamos a subir por un sendero que provoca una de las pocas aglomeraciones de la Transpyr. Toca esperar, empujar un poco la bici y tomárselo con calma. La rodilla de Javi parece no haber empeorado, o al menos eso es lo que dice. Casi es mejor no intentar adelantar acontecimientos en una Transpyr, como dice el tópico, hay que ir paso a paso, kilómetro a kilómetro, etapa a etapa y dejar las evaluaciones para el final del día. Tras los senderos iniciales llegamos al inicio de la subida por la Collada Verda, primero por camino asfaltado y más tarde por pista, bastante rota y con desniveles puntuales tremendos.

Salida desde Camprodon

Estamos aún en el asfalto, subiendo por un tramo de gran desnivel, cuando oigo un ruido… me giro y veo a Javi bajado de la bici, y con un pedal y una biela enganchado a sus zapatillas… El eje del pedalier partido… La bicicleta no tiene arreglo ahora mismo, no se puede solucionar el problema, así que solo queda esperar a un 4×4 que con un remolque llega hasta donde puede para poder asistir en casos como estos. No hay tiempo para mucho más. Me despido de Javi con un abrazo y aún aturdido por lo que ha sucedido nos despedimos. Con un poco de suerte el problema mecánico se podrá solucionar y Javi podrá salir mañana. No será finisher, pero eso es lo de menos ahora mismo.

Empieza otra etapa para mi. Creo que estoy último y continuo la subida. Ahora solo puedo pensar en seguir el track, sin perder la calma. Tampoco puedo forzar la máquina e intentar compensar el tiempo perdido. Solo continuar, pensando en beber, comer, no caerme. Ya veremos qué pasa cuando llegue a La Seu y pueda ver cómo se las ha arreglado Javi.

Después de coronar la Collada Verda y antes de iniciar el descenso hasta Ribes de Freser me encuentro con Luís, otro corredor con el que ayer hicimos buena parte de la etapa. No lleva compañero y como tenemos un nivel parecido continuamos juntos. El descenso hasta Ribes es por pista aunque en algunos tramos de fuerte pendiente se vuelve técnico por la velocidad que se puede alcanzar y por las muchas piedras y roderas que encontramos. El día fresco, ni rastro del calor del año pasado, ¡más bien hace algo de frío! En estas circunstancias, además de beber, no hay que olvidarse de comer adecuadamente, el cuerpo gasta calorías tanto para refrescarse, poniendo en marcha la transpiración, como para no coger frío, así que, frío o calor, hay que comer.

Esas cosas pequeñitas a lo lejos son ciclistas y por ahí se sube…

Si la Collada Verde es más corta y tiene repechos realmente duros, la subida hasta coronar la Serra de Montgrony es larga (16km) y con un gran desnivel (casi 1000m). Y encima el tramo final consiste en coronar atravesando un prado empujando la bicicleta, en esta ocasión en medio de una espesa niebla. ¡Uno de los tramos más duros de la Transpyr! Tras coronar aún queda un buen tramo hasta llegar a la estación de esquí de La Molina, donde se encuentra el avituallamiento de la comida. Se va carenando por la otra vertiente de la Serra de Montgrony hasta llegar a la carretera que parte de Castellar de n’Hug, carretera que seguiremos hasta prácticamente la estación de esquí.

No parece gran cosa,pero subir por aquí nos ha costado mucho.

El avituallamiento de La Molina merece un comentario aparte. ¡Es sin duda uno de los platos de macarrones más buenos que he comido en mi vida! ¿Por qué no pueden ser todos los avituallamientos igual de buenos? Me encuentro en La Molina a un amigo de juventud que ha subido desde Bagà solo para saludarme, hacía décadas que no nos veíamos. Sin perder mucho tiempo iniciamos el descenso hasta Alp. Junto con el descenso a Aínsa de la cuarta etapa es sin duda uno de los tramos más divertidos de la Transpyr. No es muy técnico, pero se va gran velocidad y hay barro en algunos puntos y bastante piedra y raíces, por lo que hay que guardarse un poco siempre. Intentar ganar un minuto puede hacerte perder una Transpyr entera.

Camino de Martinet aprovechando el terreno favorable.

Ya en Alp nos encontramos en el valle del Segre, desde donde iremos siguiendo más o menos el curso del río hasta Martinet, donde se halla el último avituallamiento. Hasta poco antes de Martinet se avanza rápido, ya que circulamos por pistas o carreteras locales, pero una vez que ya empezamos a seguir el curso del río Segre el track transcurre por caminos y senderos en un continuo sube y baja, que continuará hasta que saliendo de Martinet crucemos el río y ya salgamos finalmente a la carretera nacional que nos llevará a la Seu d’Urgell. En la nacional veo un grupo de ciclistas parados, más tarde me enteraré de que mientras circulaban dándose relevos dos corredores han hecho el “afilador” provocando una caída y el abandono de uno de ellos por una rotura de clavícula. La Transpyr puede ser así de cruel.

Después de casi 10 horas de etapa llegamos a La Seu d’Urgell y me voy rápidamente al hotel a ver a Javi. Me lo encuentro con una bolsa de hielo en la rodilla… y ya no le pregunto por la bici. Me explica que cuando ha llegado al Transpyr Camp de La Seu se ha ido a ver a los paramédicos para pedirles un antiinflamatorio para la rodilla. El servicio médico de la Transpyr es muy eficiente y pone por delante siempre la salud del corredor, así que al verlo le han preguntado “¿qué te pasa en la rodilla?” y le han hecho una exploración. El resultado: tendinitis rotuliana. Y le han desaconsejado, con bastante enfasis, continuar. ¡Vaya palo! Paso de corredor en pareja a individual, así que mañana tendré que salir con un localizador GPS mediante el cual la organización de la Transpyr sabrá en todo momento dónde me encuentro. Y además mañana iré con Luís (siempre se acaban formando grupos en pruebas como estas), así que por ese lado estoy tranquilo. Me sabe muy mal lo de Javi, pero teniendo en cuenta lo que aún nos queda, no tiene sentido continuar en una prueba de estas características si no es en buenas condiciones físicas.

Transpyr 2016 Etapa 3: La Seu d’Urgell – El Pont de Suert