La de hoy ha sido una de las etapas más especiales de esta Transpyr, y de la del año pasado. ¡Muchas emociones y nuevas sensaciones!

Después del abandono de Javi ayer, hoy salgo con un localizador GPS, ya como participante individual. Pero hago pareja con Luís, un compañero de foromtb.com, de un nivel parecido. La primera parte de la etapa consiste en una larga, larguísima subida hasta coronar Les Piques, en la Serra de Mollet, para después iniciar la bajada hasta Gerri de la Sal.

Jaume el acordeonista nos ha seguido este año hasta Espaen!

Una de las cosas que estamos  comprobando hoy es que el cansancio y las lesiones musculares y de todo tipo han empezado a hacer mella en los corredores. Encontramos gente estirando, otros andando en sitios donde normalmente se podría ir dando pedales, corredores muy lentos que explican que les duele esto o lo otro… En una prueba de siete etapas, hay que dosificar las fuerzas y dejar algo para el día siguiente, y para el otro, y el otro, y el otro…

El Pîrineo de Lleida en todo su esplendor.

Creo que como este año las condiciones meteorológicas son perfectas para la práctica del mountain bike (no hace excesivo calor, de momento no llueve…) muchos se han animado más de la cuenta en las primeras dos etapas, y ya lo están pagando en la tercera. Las tres primeras etapas de la Transpyr son en mi opinión las más duras, y hay que tomárselo con mucha calma (a no ser que seas uno de esos extraterrestres a los que solo vemos en la salida, y que emplean la mitad de tiempo que nosotros).

Las emociones empiezan con la bajada a Gerri de la Sal, que ya nos habían avisado que iba a ser muy técnica e incluso peligrosa. Comparado con el recorrido del año pasado, está vez se va más directo en el descenso. No sufro ninguna caída, pero después de unos descensos ratoneros entre árboles, piedras, escalones y curvas cerradas me he doy cuenta de que si sigo así la fatiga va a provocar una pérdida de concentración y una caída, así que a la menor duda, me bajo de la bici. Cuando las bajadas son largas y técnicas, el cansancio mental se ha de tener en cuenta. Mantener un ritmo vivo exige mayor concentración y eso supone una carga adicional al esfuerzo físico.

Disfrutando en la bajada, pero con precaución.

Y es que este descenso es largo y farragoso, no se acaba nunca. La seguridad en los descensos, por encima del tiempo empleado, es lo más importante en una prueba por etapas. No puedes, y más si tu nivel técnico no es muy alto , arriesgarte a una caída que acabe con tu participación. El objetivo es acabar, ni más ni menos.

Llego a Gerri de la Sal con las manos y las cervicales hechas polvo de la tensión, pero solo, mi compañero no llega. Mientras como en el avituallamiento otro ciclista me ha preguntado si mi compañero va con una equipación roja y una bici parecida a la mía. ¡Y ahí me entero de que se ha caído y se había clavado una rama en la cabeza a través del casco! Finalmente la descripción inicial resulta demasiado dramática. Se ha hecho un poco de sangre y creo que no le han puesto ni puntos, ¡vaya susto!  Otros corredores le han hecho una cura de urgencia, ¡con cinta americana! (suerte que es calvo), y luego he hablado con la asistencia médica y ya le estaban atendiendo. Después de hablar con él decido seguir solo.

No es una decisión fácil. Si me hubiese pasado a mí, le hubiese dicho que siguiese, para no perjudicar sus opciones de finalizar la prueba.

Y aquí empieza otra etapa completamente diferente de la Transpyr para mí, algo que nunca había experimentado. Correr solo, a mi ritmo. Aunque me gusta ir en grupo, la mayoría de mis entrenamientos los hago solo y es algo que me encanta, no me da miedo, y además siempre voy con un plus de seguridad, estoy acostumbrado a tomar precauciones para no jugármela cuando voy solo, que es la mayoría de las veces. En el futuro quiero participar en alguna prueba de ultrafondo en autosuficiencia, es algo que me atrae mucho, mi bicicleta y yo, y a dar pedales por ahí, decidiendo dónde y cuándo parar, a mi ritmo (suelo parar muy poco).

La estrategia es clara, puedo ir un poco más rápido que yendo acompañado, pero al mismo tiempo debo contenerme y no forzar la máquina para no pagarlo mañana. Creo que me ha salido bien, salgo de Gerri de la Sal y voy adelantando corredores hasta llegar al avituallamiento de Senterada, y ahí de nuevo parto solo hasta meta, donde llegao a las 18:45 después de 9 horas y 44 minutos de carrera.

Mañana será otro día diferente, saldré de nuevo con Luís, al que he visto hace un rato y parece estar bien, y me lo tomaré con calma. Pero ha sido una prueba muy importante para mí, ver cómo he podido gestionar la carrera a mi aire, tomando decisiones que solo me afectan a mí.

Después de tres etapas de casi 120 km cada una, ahora vienen dos etapas “cortitas”, de solo 95 km. La de mañana es un poco una incógnita, pues hay una variación importante. Pero eso será mañana…

Transpyr 2016 Etapa 4: El Pont de Suert – Aínsa