Participar en un reto ciclista no es tan complicado, ni tan caro, como pudiera parecer. No hace falta irse al otro extremo del mundo, podemos crear nuestra propia aventura ciclista sin salir de nuestra región o del país. Y eso que la oferta no escasea. Hoy en día, con el auge del ciclismo en todo el mundo hay toda una serie de propuestas comerciales que a muchos aficionados, tanto al ciclismo de montaña como de carretera, nos hacen soñar por las noches: Titan Desert, Cape Epic, Trans Alps, Iron Bike, Mongolia Bike Challenge, Transpyr en mountain bike, Dolomitas, Paris Roubaix, Quebrantahuesos en carretera, brevets… Pero no todo el mundo tiene el tiempo, y el dinero para acometer uno de estos atractivos retos. O bien puede que estemos iniciándonos en el ciclismo y queramos ser algo más conservadores en nuestras primeras aventuras. Si este es vuestro caso, voy a mostraros unos ejemplos de cómo diseñar y preparar algunos retos ciclistas en plan “háztelo tú mismo”, sin salir “de casa” y con los mínimos gastos posibles.

La idea
Toda gran aventura empieza con una idea del estilo “¿y si… hiciésemos esto? “A veces basta con ponerse delante de un mapa y dejar volar la imaginación: diseñar un recorrido que corone los puertos más importantes de un macizo, visitar pueblos de una zona especialmente atractiva, seguir el trazado de una vía verde, o simplemente viajar al pueblo donde vamos todos los veranos, pero cambiando el coche por la bicicleta. Como veis, es solo cuestión de imaginación, y tan solo a partir de una idea inicial, el resto vendrá… rodado. Una vez propuesta la idea será cuestión de empezar a pensar en la logística, comprobar si el desafío está dentro de nuestras posibilidades físicas y de material, y de ir ajustándolo para convertirlo en posible. A continuación voy a mostraros algunos ejemplos de desafíos ciclistas, algunos que he realizado y otros que he ido encontrando por ahí.

 

¿Poblet o Vallbona de les Monges? ¡Los dos!

5 monasterios para el Festive 500
Cada año, entre nochebuena y nochevieja, la marca de ropa ciclista Rapha propone un reto ciclista abierto a todos los aficionados. Consiste en recorrer 500km entre el 24 y el 31 de diciembre. Este reto lo he realizado en 2015 y 2017, y guardo un especial recuerdo del Rapha Festive 500 de 2015, pues además de pedalear los 500km del reto, participé en el concurso que le acompaña, en el que los participantes documentan de la manera más creativa su aventura. Por ese motivo, a la hora de planificar las rutas que iban a sumar esos 500km, pensé que no bastaba con simplemente sumar los kilómetros necesarios, necesitaba un hilo conductor. Así que frente a un mapa de la zona me puse a pensar: ¿dónde voy? Como me gusta visitar y fotografiar lugares con mucha historia, en seguida pensé en hacer una ruta para visitar el monasterio de Santes Creus, que no quedaba lejos de mi lugar de residencia. Bien, ¡ya tenía una ruta! Pero ida y vuelta a Santes Creus me suponía apenas 110km, muy lejos de los 500km del reto. Santes Creus es parte de una ruta, la ruta del Císter, que incluye dos monasterios más, Vallbona de les Monges y Poblet. Con la ayuda del constructor de rutas de Strava (el de ridewithgps.com o gpsies.com también valen) empecé a diseñar los itinerarios, ¡pero me faltaban kilómetros! Empecé a buscar más monasterios, pero ya no serían del Cister, claro. ¿Montserrat me vale? ¿Por qué no? Y así fue como diseñé mi Festive 500 en el que visité cuatro monasterios.

Cuando la aventura está, literalmente, al lado de casa.

Toweresting Challenge Collserola
Con un nombre inspirado en otro reto monumental, el Everesting, el “Toweresting Challenge Collserola” se lo inventó un miembro del foro MTB, y es todo un desafío físico y técnico. La premisa es la siguiente: diseñar una ruta que pase por todas las torres de vigilancia forestal del Parc Natural de Collserola, pero haciéndolo casi exclusivamente por senderos, tanto de subida como de bajada. Este es un desafío que personalmente no he hecho, son unos 76km y más de 3000m de desnivel positivo acumulado, pero que lo guardo para un día que se alineen los astros (básicamente el día que tenga al menos 8 u 9 horas libres y que me sienta con ánimos de enfrentarme a recorridos bastante endureros).

Destino final: la casa del pueblo.

Me voy pa’l pueblo
Este reto tiene solo dos requisitos, tener pueblo y que este esté un poquito lejos. Pero en realidad ni eso, ¡no hace falta tener pueblo, basta “pedirlo prestado”, ni que esté lejos! En mi caso este reto se lo inventó mi amigo Jaime, un apasionado de las dos ruedas, tanto a motor como a pedales. Jaime ya había hecho este trayecto en varias ocasiones y en 2016 por fin tuve la oportunidad de acompañarle a él y a otro amigo del pueblo, Javier. En nuestro caso se trataba de viajar desde Barcelona a Josa, un pequeñísimo pueblo de las comarcas mineras de Teruel. Para ello aprovechamos el Camino de Santiago, en el tramo que parte desde el monasterio de Montserrat en Barcelona hasta Quinto, en Zaragoza, y desde allí ya trazamos nuestra propia ruta hasta Josa. Hicimos los casi 350km que separan Barcelona de Josa en tres etapas (Barcelona – Lleida, Lleida – Quinto y Quinto – Josa), durmiendo en hostales y hoteles y pedaleando en total unas 18 horas. El año pasado Jaime hizo el mismo recorrido en solitario en solo dos días, parando a dormir en Fraga en vez de en Lleida. Es un recorrido muy rodador, sin apenas tramos técnicos dignos de mención, y al seguir el Camino de Santiago, muy transitado y cercano a poblaciones donde poder recabar apoyo.

Una de las características de GeoRider es el exquisito cuidado puesto en los mapas.

The GeoRider
Cuando descubrí la web de The GeoRider experimenté esa emoción tan particular de encontrar a una alma gemela… Estas son las tres características que un GeoRider tiene que tener, tal y como aparecen en su web:

  1. Antes de iniciar una salida, proyecta el recorrido, traza el camino sobre una buena base cartográfica y planifica las diferentes fases de la misma (paradas técnicas, avituallamientos, lugares de paso, tiempos). Para ello utiliza todas las herramientas, aplicaciones y cartografía que tiene a su alcance.
  2. Durante la salida, busca trazar el camino de la manera más segura y óptima, observa su entorno, capta las imágenes y los escenarios que caracterizan el paisaje que le rodea y que atraviesa. Tiende a evitar repetir el paso por el mismo camino y busca y explora sin temor nuevos trayectos. Obviamente siempre va acompañado de un GPS, con el que juega a encontrar nuevos caminos, o bien es su herramienta de orientación para seguir tracks previamente estudiados.
  3. Después de la salida, analiza el camino realizado, corrige las posibles modificaciones necesarias para mejorarlo y empezará a pensar en nuevos retos.

Esta filosofía le ha llevado a diseñar unos retos, los Climb Challenges: “a través de los retos de segmento de Strava, mensualmente y a lo largo de un año, se propondrá rodar un nuevo camino de ascensión, sin un orden preestablecido, que te permitirá conocer una vía alternativa y conectar con otros caminos para completar una ruta”. Obviamente, GeoRider presenta retos con una localización geográfica determinada, pero ahí en su web tenemos el germen, la filosofía, para poder hacer lo propio en nuestra zona.

Algunos consejos
El primer consejo es obvio: hay que escoger un reto adecuado al nivel de los participantes, tanto en distancia y desnivel como por la posibilidad de recibir asistencia. Una buena manera de empezar es aprovechando vías verdes y otras vías específicamente pensadas para los ciclistas. Existe una iniciativa en Catalunya, Cyclocat, que recopila los mejores recorridos para bicicleta, llamados “vías seguras”, procurando siempre que los recorridos tengan poco desnivel y que siempre que sea posible, estén segregados del tráfico motorizado. Un primer paso puede ser buscar información en los organismos públicos de tu zona (ayuntamientos, comarcas, diputaciones, comunidad autónoma, turismo, etc) sobre las vías recomendadas para viajar en bicicleta.

En cuanto a la asistencia, a mi particularmente me gusta la idea de viajar en autosuficiencia, salvo por la cuestión de pernoctar. Nunca he probado eso de acampar y prefiero dormir en hostales, pensiones u hoteles (aunque no descarto hacerlo en el futuro). Viajar sin asistencia significa que debemos estar preparados para poder hacer pequeñas reparaciones en ruta como reparar pinchazos o tronchar la cadena para poder ajustarla a un piñón fijo si se nos rompe el cambio (al menos para poder seguir pedaleando hasta un taller). También deberemos llevar ropa, comida y otros objetos personales en caso de que la ruta dure varios días. A veces, viajar con un vehículo de asistencia representa una doble ventaja: involucras en la aventura a personas que quizás no se atrevan o no estén preparadas para la ruta (los que viajen en el vehículo pueden ir haciendo turismo a su aire, preparar la llegada, etc) y además servir de vehículo de asistencia propiamente dicho.

Aunque viajemos en modalidad de autosuficiencia no está de más contar con información acerca de transportes públicos, básicamente tren y autocares. A veces esto no será posible, pero si hay alguna opción de transporte público cercana y que se dirija hacia nuestro destino final no está de mal informarse de los horarios y paradas cercanos a nuestra ruta. Para cuestiones más específicas, os recomiendo los recursos disponibles en la web Rodadas, donde podréis encontrar información sobre acampada, materiales, mecánica, etc.